La importancia de ejercer un liderazgo empresarial de forma ética se asocia a la necesidad de lograr que todos los sujetos con intereses en la empresa se hagan partícipes de las correctas actuaciones del líder ético y las tomen como ejemplo a seguir. O bien que encuentren que esta forma de actuación hace aumentar el grado de confianza o el respeto hacia el líder y, de paso, a la organización.

Los motivos por los que es necesario ejercer un liderazgo empresarial desde la ética van en esta dirección, principalmente en los de amentar la confianza y el respeto en todos aquellos que se relacionan con la entidad.

¿Por qué un liderazgo ético?

Por liderazgo ético entendemos el establecimiento de una conducta que sea adecuada y correcta, por lo que respecta a las normas, y que se articula a través de las acciones y relaciones interpersonales, además de su incentivación en los trabajadores de la entidad a través de comunicaciones de doble vía, refuerzo, y toma de decisiones.

La actividad de una empresa y la actuación de su líder debe ser ética porque las partes con intereses en la organización, desde los proveedores a los clientes o los trabajadores, esperan que la entidad muestra un desempeño ético y una responsabilidad social.

Una de las motivaciones del líder para actuar con ética es que debe resultar atractivo para sus trabajadores de forma que pongan su talento al servicio de la empresa. Aquí se podría ejercer esta ética tratando con respeto a los trabajadores para que estos se involucren con los objetivos de la organización, o bien repartiendo premios y castigos para que todos sepan qué actuaciones implican qué consecuencias.

Otro de los motivos por los que la ética es importante hay que buscarlos en la influencia que un líder ejerce sobre sus empleados, de forma que sus actitudes éticas se traducirán en actitudes éticas del resto de los miembros de la organización. Es decir, el ejemplo del líder y su modo de operar será tomado como un modelo a seguir por el resto del equipo de trabajo que está bajo su influencia.

Otra razón para que el líder actúe de forma ética es para ganarse el respeto de los trabajadores. Actualmente, tanto en una entidad deportiva como en la empresa en general, el uso del poder de forma coercitiva o hacer valer un cargo superior para imponerse cada vez es menos útil y frecuente. Por eso el líder respetuoso y ético será seguido y basará su influencia en el respeto y confianza que genera en los demás, no en su calidad de directivo.

El hecho que la confianza y el respeto generado sobre todos los actores con intereses en la entidad deportiva vaya a ser clave para que el líder pueda desarrollar su función en las mejores condiciones posibles, se hace necesario que el líder haga gala de un comportamiento ético.

Características del líder ético

Entre las principales características del líder ético encontramos que ejerce un tipo de influencia sobre los grupos sin necesidad ni tentación de abusar de su poder. Es decir, hay que incentivar la virtud e intentar, con su actuación, modificar y mejorar actitudes y comportamientos.

Esto se traduce en que el líder ético exige resultados, pero concede un amplio margen de maniobra, además de ser dado a delegar tareas en sus colaboradores. Todo esto siempre con actuaciones que son ejemplares y modélicas para todo el grupo.

No obstante, es veraz y muestra una actitud humilde, ya que asume sus errores y no ataca a otros cuando los cometen. Se preocupa por el desarrollo humano de los trabajadores y es leal con las personas que le rodean.

Por lo que respecta a los conflictos que se generan en el ámbito de la empresa, siempre muestra su predisposición a solucionarlos, además de hacer todo lo posible para que su figura no sea imprescindible y la estructura empresarial se valga por sí misma.

Resultados del liderazgo ético

La filosofía o la moralidad de una entidad viene definida por la actitud de sus líderes, no simplemente a través del establecimiento de unos comportamientos estandarizados o comportándose ellos mismos según estos parámetros, sino propiciando que el resto de miembros de la empresa sigan estos comportamientos a través de incentivos o castigos.

Para un líder ético ganarse la confianza y el respeto de la entidad no son tareas fáciles. Sin embargo, cuando se logran unos niveles óptimos encontramos que la organización gana en buena voluntad de sus trabajadores y que se hace necesaria un menor grado de vigilancia. Los resultados a través de la confianza y el respeto de los trabajadores son siempre espectaculares para la empresa.

Por ejemplo, cuando los trabajadores se identifican con el posicionamiento ético del líder, su implicación con el trabajo es mayor y se reducen las faltas de asistencia y las incapacidades temporales. La confianza de los trabajadores también propicia que la innovación crezca en el ámbito empresarial, ya que no hay miedo a asumir riesgos y los miembros de la organización se sienten apoyados para asumir mayores cotas de responsabilidad y protagonismo.

Y en este mismo camino, hay que apuntar que la capacidad de los trabajadores para adaptarse al cambio es mayor, ya que se sienten seguros y su predisposición y buena voluntad salva las dificultades que pudieran surgir.

En definitiva, el líder ético transmite confianza y respeto, con lo que los trabajadores actúan de forma que mejoran la entidad deportiva a través de su seguridad y bienestar, haciéndola más competitiva.

Autor

MARCOS MORENO. Director Editorial y de Contenidos de Uninet Global Consulting.

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